Buen y bendecido día a todos y todas. Espero estar bendiciéndoles con estas series de mi libro. Pronto estaré subiendo un enlace en donde ustedes podrán descargar el libro completo en formato PDF. Si alguien quisiera obtener una copia en físico de mi libro, pueden comunicarse a mi mail: kennor75mv@gmail.com o dejarme un mensaje en el inbox de mi cuenta de FB para comunicarles mayores detalles de como adquirirlo. Muchas gracias por sus oraciones y su apoyo. ¡Bendiciones!
Rendir honor, respeto y amor al Señor es un acto consciente, personal y voluntario.
para adorar a Dios en sumisión, humillación, obediencia, respeto, amor y lealtad, debemos primero tomar la decisión.
Estos verbos enmarcan el significado de la "Adoración Integral".
Imágenes Google |
El diccionario de la lengua española define la palabra Leal de la siguiente manera:
Que es incapaz de traicionar o engañar. Que no abandona nunca a alguien.
Varias preguntas vienen a mi mente: ¿somos capaces de traicionar a Dios?, ¿hemos tratado de engañar a Dios?, ¿alguna vez le hemos abandonado?
Hay un dicho que dice: “a Dios nadie lo puede engañar”, y es una afirmación cierta. Sin embargo, aunque nadie puede engañarle, eso no significa que nadie haya intentado hacerlo alguna vez. Si usted se hace estas tres preguntas anteriores, ¿Cuáles serían sus respuestas? Creo, sin temor a equivocarme, que todos responderíamos que si a todas, o al menos a una de ellas. Esto me hace recordar el caso de un pescador.
Pedro, quien llegó a ser uno de los doce apóstoles de Jesús y quien mucho tiempo después de su muerte, llegaría a ser definido como el primer Papa de la Iglesia Católica. Pero, de todos es conocida la historia de su emotiva promesa al Salvador, cuando le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo. Mateo 26:35
Pocas horas después de esta valiente promesa, el valeroso pescador hizo la famosa negación, que fue seguida por el canto del gallo, registrada en los evangelios de la Biblia. Pero no fue el único. Si usted lee en este verso del evangelio de Mateo, dice que “todos” los discípulos hicieron lo mismo. Al presentarse el momento en que Judas entregó a Jesús en manos de sus captores, dice la Biblia que “todos” fueron dispersados y huyeron. (Mateo 26:56)
Tal vez digamos: “yo no haría eso” o, “yo no sería capaz de abandonar a mi señor”
Fácil es decirlo, pero difícil es hacerlo.
Los discípulos tuvieron miedo. Yo lo habría tenido de ser ellos. Imagínese usted estar en medio de un bosque en un oscuro amanecer, rodeado solo de su líder y diez hombres más, viendo que se les viene encima una turba enardecida con piedras, palos y antorchas, y soldados con espadas, y que uno de los suyos (un compañero) viene a traicionar a su Líder. En ese momento, instintivamente, usted piensa en ponerse a salvo a usted mismo (pensamiento muy humano, aunque no el más valiente) sin pensar cuál será el destino de su Señor. Creo que este pasaje nos ayuda a ver que en nuestra humanidad, podemos responder con un rotundo ‘si’ a las tres preguntas anteriores. Pero en lo que respecta a nuestra adoración a Dios, el punto importante no es si somos capaces de fallar o no. Lo importante es que seamos capaces de reconocerlo y arrepentirnos, una vez que lo hacemos, y procurar no hacerlo de nuevo. Dios sabe que somos imperfectos, propensos a fallar. Sabiendo esto, y respecto al tema que estamos tratando, podríamos reescribir entonces la definición que el diccionario nos da de la palabra leal: Que trata conscientemente de no traicionar o engañar. Que no abandona nunca a Dios. Que se arrepiente, se acerca y pide perdón a Dios cuando le falla.
Si usted falla a Dios, sea leal y póngase a cuentas con El. El siempre le recibirá con amor (1 Juan 1:9)
Imágenes Google |
Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en loscielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre. Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos. I Cro. 29:11-14
En este pasaje puedo imaginarme a David extasiado por la misericordia de Dios para con él y con su pueblo. Quisiera enfatizar algunas de las palabras del rey, que me hacen ver su actitud de adorador.
- Aunque David había dado voluntariamente ofrenda a Dios, de su propio tesoro personal, el nunca dejó de reconocer que todo, incluso lo que le había dado a Dios, venía de Dios mismo (v. 14). Esto me deja ver a una persona que no toma la gloria de nada. Es humilde (muestra SUMISIÓN, HUMILLACIÓN y RESPETO).
- David exalta a Dios con toda palabra de alabanza que viene a su mente en el momento (vv. 11-12). Esto me deja ver a un hombre que no teme expresar abiertamente lo que siente por su Dios. No se avergüenza de Él (muestra OBEDIENCIA, AMOR y LEALTAD)
David amaba a Dios, y no temía expresarlo. De hecho, Dios lo escogió para ser rey por su corazón (I Samuel 16:7). Aun siendo rey, el no estimó su status Real como importante al demostrar su gozo y sus alabanzas a Dios (2 Samuel 6:12-22). En resumen, la actitud de David me deja ver un buen modelo a seguir para ser un adorador. Quisiera recalcar finalmente tres aspectos de la vida de David que nos pueden servir de reflexión:1. David amó a Dios. Dios era por encima de todo para él.
2. David no se avergonzó nunca de Dios, ni del amor que le profesaba en sus alabanzas y en su adoración.
3. David no estimó su vida, su status social y político, o sus posesiones, como más importantes que su relación con Dios
Continuará....
Comentarios
Publicar un comentario